Peñas Pintas desde Las Salas

Las Salas es una recogida localidad de apenas cuarenta habitantes perteneciente al municipio de Crémenes.

Peñas Pintas

Su nombre, según Julia Miranda (Contribución al estudio de la toponimia menor de la cuenca Alta del Esla, 1985, Institución Fray Bernardino de Sahagún), procede de la raíz indoeuropea «sala», que significa corriente de agua. Y la verdad es que este elemento no falta en los alrededores del pueblo, cuya vida transcurre muy cerca del muro de contención del embalse, a la sombra de Peñas Pintas.

Las Salas

Las Salas y el Esla.

Pregunto en el pueblo por el itinerario más cómodo para alcanzar la cumbre, y me dispongo a seguir las indicaciones que, con todo lujo de detalles, me proporcionan dos lugareños que toman plácidamente el sol junto a los muros de la iglesia parroquial.

Salgo de Las Salas (1020 m) por la pista que se dirige hacia el este, atravesando un robledal donde crecen también hayas y cerezos. Tras algo más de medio kilómetro, el camino vira al norte y se abre paso entre dos promontorios, la Corona y el Corón, donde, al parecer, hubo asentamientos romanos.

Peñas Pintas desde el pico Jano

Peñas Pintas desde el pico Jano. En la imagen se aprecian el camino de aproximación y las traviesas herbosas.

Desde la fuente que brota en el límite superior del bosque (1310 m, 2,4 km), distingo en las laderas de Peñas Pintas las escombreras de las antiguas minas de cobre, una de las referencias que me dieron en el pueblo. Una buena senda sube hacia ellas y prosigue hasta las Traviesas (1450 m, 3,1 km), amplia franja de praderas que rompe durante unos instantes la fragura caliza de la montaña.

Desde la ladera de Peñas Pintas

Vista hacia atrás desde la zona minera.

Peñas Pintas

Socavón de las antiguas minas de cobre excavadas en la base de la ladera meridional de Peñas Pintas. La roca encajante es la caliza westfaliense de la Formación Lois-Ciguera. Según el Mapa Geológico y Minero de Castilla y León, las labores se remontan a 1900.

Me sitúo al oeste de la majada que hubo en estos pastizales, y tanteo el terreno hasta dar con una vereda, muy poco marcada, que salva la pared rocosa y alcanza la majada de Arriba (1640 m, 3,9 km), bucólica braña en medio de un mar de peñas. Me fijo en una sabina que medra al oeste de un antiguo cercado de piedras, una buena referencia para localizar el precario camino en el descenso.

El Esla desde la majada de Arriba

El Esla desde la majada de Arriba.

Para llegar a la cima principal, sigo ascendiendo por la izquierda (oeste) de la pradera, ya sin camino definido, pero sin riesgo de pérdida, porque los numerosos hitos y marcas de pintura amarilla facilitan la orientación. Los obstáculos para coronar la montaña se reducen a la fuerte subida y la sencilla trepada de la arista final.

Alrededor de tan excelente atalaya (1985 m, 4,9 km), por encima del embalse de Riaño y los valles del Esla, del Dueñas y de Anciles, se despliega el quebrado universo cantábrico, un rimero de peñas y picos embravecidos que apenas se toma un respiro en el cercano escampado de la Prada o las más alejadas llanadas de Hombellina y Prado Rey.

Para subir al vértice oriental, se sigue la senda que sale del este de la majada de Arriba. Ganada cierta altura (1800 m), lo mejor es progresar hacia la derecha, por un terreno más herboso que, sin complicaciones, desemboca en uno de los más extraordinarios miradores del embalse de Riaño. También existe la posibilidad de enlazar las dos cumbres por la cresta cimera de la montaña.

Peñas Pintas

La cima oriental.

La excursión hasta la cima es bastante dura, pero cualquiera de los puntos intermedios, especialmente las Traviesas, puede convertirse en el objetivo de un agradable paseo por las faldas de esta emblemática montaña.

Vistas desde la cima

Distancia (hasta cumbre pincipal) 4,9 kilómetros
Ascensión acumulada 970 metros

Mapa de la ruta Track
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