Canchas de Ojeda y Hoya Contina

Con la intención de echarle un vistazo desde la distancia a la fachada meridional del cordal del Curavacas, me encamino hacia la pista que el IGN dibuja a la entrada de Vidrieros (1330 m).

Vidrieros

Tomando el solecico de la mañana en Vidrieros.

La pista asciende rumbo a poniente por la divisoria del sistema que cierra por el sur el valle de Valdenievas. Esto, claro, sobre el papel, porque, en la realidad, no hay ni rastro de ella, al menos, en las proximidades de la carretera.

Vidrieros

Vidrieros y el río Carrión.

Subo campo a través por donde se supone que debería estar y, algo más arriba, me topo con un ancho cortafuegos.

Canchas Ojeda

Curavacas

Canchas Ojeda

Desde el principio, las vistas resultan de gran interés.

Por el cortafuegos se camina bien, tal vez con excesiva comodidad, lo que me da pie para recrearme en el paisaje.

A mi derecha, bajando hacia Valdenievas, domina un pinar que no me impide disfrutar de espléndidas vistas del Curavacas en diversos puntos de la, por lo demás, monótona subida.

Corcal

El Corcal.

A partir del Corcal (1842 m, 3,6 km), la sierra, como es lo suyo, se ondula, alternando pequeñas prominencias con suaves collados.

Dejado atrás el pinar, el aparatoso cortafuegos desaparece sustituido por una senda más acorde con la naturaleza del lugar, senda que, cada vez más difuminada, también acaba por esfumarse, lo cual no representa contratiempo alguno en un terreno fácil de andar.

Curavacas

De izquierda a derecha, Hoya Contina, la Curruquilla y el Curavacas.

Al alcanzar la cota 2000 (6,1 km), el sistema cambia de rumbo y empieza a enfilar al norte para rodear por arriba la cabecera del arroyo Valdenievas.

Canchas de Ojeda

El cordal meridional de Valdenievas desde el Monte de las Huelgas.

Vienen enseguida el Alto Prieto (2032 m, 6,5 km) y Ramacedo (2014 m, 7,1 km), miradores francos del cercano Espigüete y de la cara suroeste del Curavacas.

Espigüete

El Espigüete desde el Alto Prieto.

Curavacas

El Curavacas desde el Alto Prieto.

A Ramacedo, un enmarañado collado ganado por el escobal (1968 m, 7,4 km) lo separa de Canchas de Ojeda (2198 m, 8,3 km), abrupto promontorio cuyo escarpado contrafuerte oriental divide en dos la cabecera de Valdenievas, disociando las aguas de los arroyos Valdenievas y Hormigal.

Canchas de Ojeda

Canchas de Ojeda y el pico del Vallejo.

Desde el rimero de lajas de cuarcita que es Canchas de Ojeda, hay que bajar 90 metros y subir casi 80 para coronar el pico del Vallejo (2186 m, 9,1 km), franca atalaya donde el cordal empieza a virar al noreste.

Vistas desde el Alto del Navarro

Vista del cordal desde el Alto del Navarro (oeste).

Canchas de Ojeda

El Espigüete, Canchas de Ojeda y el pico del Vallejo desde la Loma Curruquilla.

El tranquilo paseo por la divisoria se acaba pronto, y el terreno comienza a elevarse (2190 m, 10 km) para, tras doblar a naciente, coronar el pico de Hoya Contina (2395 m, 11 km).

Pico de Hoya Contina

Hoya Contina desde la cresta de la Curruquilla

Hoya Contina desde la cresta de la Curruquilla.

Aquí se abren varias posibilidades para regresar.

Una, desandar el camino para bajar a Valdenievas desde los aledaños del pico del Vallejo.

Otra, tirar hacia naciente, coronar la Curruquilla y descender a Postil de Soña por la Loma Curruquilla.

La tercera posibilidad consiste en descender por la loma que desde la cumbre de Hoya Contina baja directamente a la majada de Piedrahita. Esta loma es paralela a la de la Curruquilla y muy parecida a ella, aunque bastante más escarpada.

Hoya Continua

Hoya Contina, la majada de Piedrahita y la loma por la que se efectuó el descenso.

Opto por la loma, y comienzo a perder altura por terreno fácil, aunque algo incómodo, en el que se mezclan neveros, pedreros y pequeños resaltes de conglomerado.

Llego así a una sillada (2090 m, 12 km) donde las cosas se complican un poco más. Los resaltes crecen y es necesario ir rodeándolos por la derecha o por la izquierda.

Hoya Continua

Hoya Contina y los resaltes de la loma desde la Loma Curruquilla.

Un poco más abajo (1990 m, 12,3 km), los escarpes desaparecen y los brezos se adueñan de la ladera.

Buscando las zonas más despejadas, alcanzo sin mayores dificultades la majada de Piedrahita (1750 m, 13,1), desde donde una pista de algo más de 5 kilómetros me conduce a Valdenievas y Vidrieros.

Distancia (total) 18,5 kilómetros
Ascensión acumulada 1330 metros

Mapa de la ruta TrackLlave
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