Canal del Vidrio

El murallón formado por Peña Vieja y el cordal de Juan de la Cuadra cierra por el norte y el oeste los puertos de Áliva, reduciendo las posibilidades de acceso al interior de los Urrieles desde estas extensas praderías.

Una de esas posibilidades, quizás la más directa, es precisamente la canal del Vidrio. Abierta en el citado murallón, su trazado enlaza las minas de las Mánforas, en Áliva, con la cabecera del valle de las Moñetas y el circo formado por Peña Vieja, los picos de Santa Ana y Tiros Navarro. Representa, pues, una interesante vía para acercarse a la vertiente noroeste de Peña Vieja, el cordal de Juan de la Cuadra y el grupo del Urriellu.

Canal del Vidrio

Vista de la canal del Vidrio desde cueto Redondo.

El nombre de la canal tiene su origen en la galena, mineral de lustre metálico cuyos cristales, que antaño debían aflorar en ella con profusión, recogían los pastores para vendérselos a las cerámicas palentinas.

Canal del Vidrio

Voladuras con toneladas de dinamita, hoy inconcebibles en lugares como este, han configurado el aspecto actual del tramo inferior o minero de la canal. En la fotografía, hemos representado el itinerario seguido para superar este tramo.

La accesibilidad de su tramo inferior viene hoy determinada por las antiguas labores mineras, cuyos vestigios, entre ellos los caminos tallados en la roca, aún perduran. No obstante, el tramo minero de la canal, que salva unos 150 metros de desnivel, resulta expuesto en su parte final, por lo que se desaconseja su tránsito con nieve o el terreno mojado.

El resto de la canal, si las condiciones son favorables, carece de especiales dificultades.

Minas de Áliva

Minas de las Mánforas

Minas de las Mánforas.

Desde la minas de las Mánforas (1590 m), nos encaminamos hacia el borde izquierdo del cono de derrubios de la canal, bien visible desde donde nos encontramos.

Minas de las Mánforas y canal del Vidrio

De las Mánforas a la canal.

Una vez allí (1740 m, 0,7 km), comenzamos a remontar el pedrero siguiendo zigzagueantes huellas de paso que, poco a poco, nos llevan hacia el centro de la canal. En julio de 2020, el itinerario se encontraba bien señalizado con hitos y algunos círculos de pintura roja.

Sin desviarnos ni a derecha ni a izquierda, vamos subiendo hacia la muralla que tenemos enfrente, pese a que, a primera vista, parece que por allí no hay paso posible.

Sin embargo, en la pared divisamos, salpicadas en diferentes niveles, varias bocaminas; y, ascendiendo lo suficiente, vemos también una caseta construida muy arriba, en una oquedad cerca del borde derecho del muro. Así pues, pese a las apariencias, debe haber alguna senda o, al menos, la hubo en el pasado.

Canal del Vidrio

Desde abajo, el lugar parece no tener salida; pero, a medida que avanzamos, las cosas se ven de forma diferente.

Cuando la gravera cede su dominio a un terreno cada vez más sólido y empinado (1830 m, 1 km), descartamos una somera vira que sale hacia una bocamina situada a nuestra derecha, en un nivel inferior al que nos interesa, y seguimos ascendiendo por la vaguada.

Canal del Vidrio

Junto al muro, descartamos una primera vira. La que nos interesa corre por encima.

Al tocar roca firme, repechamos en diagonal hacia la derecha. Se trata de alcanzar la senda-vira donde se encuentra la caseta que veíamos desde abajo. El problema reside en que, aquí, el camino ha desaparecido (o nunca ha existido), y debemos realizar una corta trepada (I) con una notable caída a nuestros pies. Un paso, en nuestra opinión, peligroso con el terreno en malas condiciones. Incluso con el suelo seco, este pino tramo de la canal resulta delicado en el descenso, muy deslizante debido a la acumulación de piedra suelta sobre la roca.

Canal del Vidrio

En el pedrero.

Canal del Vidrio

Terminando de remontar el pedrero para afrontar la zona más delicada de la canal. La fotografía se tomó desde la caseta.

En la vira (1860 m, 1,1 km), las dificultades menguan. Eso sí, la estrechez del precario camino y el abismo sobre el que avanza no permiten bajar la guardia.

Siguiendo su suave trazado, dejamos atrás algunas bocaminas, pasamos junto a la mencionada caseta, y, acto seguido, salimos del tramo minero de la canal (1890 m, 1,2 km).

Canal del Vidrio

A punto de superar la deteriorada zona minera, con la caseta que nos ha servido de referencia a la izquierda.

Canal del Vidrio

Salida de la zona minera. Repárese en la característica morra porque puede servir de referencia en el descenso, aunque, como se aprecia en la imagen, la senda está bien marcada y señalizada.

Ahora el escenario cambia por completo: la desolación minera y los farallones verticales dan paso a una pacífica pendiente herbosa por la que serpentea con paciencia el camino.

A medida que subimos, el verde va desapareciendo sustituido por los pedregosos recuestos típicos de Picos. También la senda, que gira a la izquierda cruzando la ladera muy por arriba del tramo minero, acaba por difuminarse. Pero si las condiciones juegan a favor (ausencia de nieve, lluvia y niebla), ninguna de las dos circunstancias representa un problema, pues la señalización sigue siendo generosa, y la dificultad inexistente.

La Canal del Vidrio desde el Prao Cortés

El tramo no minero de la canal visto desde el Prao Cortés.

Alcanzamos, así, una sillada (2200 m, 2,1 km) donde divergen los itinerarios a Peña Vieja y el collado de la Canalona (izquierda), y al valle de las Moñetas y Collada Bonita (derecha).

Distancia (ida hasta la cota 2200) 2,1 kilómetros
Ascensión acumulada 600 metros

Mapa de la ruta Track Llave
Ascensiones en los Urrieles
Web
Analytics

Suscríbete y accede a todo el contenido: tracks, consultas, fotos a mayor resolución y nuevas rutas.