Picos de Europa Otras montañas Fauna Flora Gea

El Pico de los Cabrones

El Pico de los Cabrones se yergue en el corazón de los Urrieles, al noroeste de Torrecerredo, en uno de los lugares más remotos de Picos.

Junto con su espolón oriental, formado por las agujas homónimas, limita por el sur el jou de los Cabrones, separándolo del jou Negro, la recóndita depresión donde se conservan un helero permanente y las huellas morrénicas de un no muy lejano pasado glaciar.

Pico de los CabronesVista desde la Bermeja del Pico de los Cabrones y el sector de Cerredo.

Por el noroeste, la cresta de la montaña engarza con los afilados Picos de Dobresengos, mientras que, por el oeste, sus paredones se abisman sobre el hoyo Grande, que reposa plácidamente medio kilómetro más abajo.

CerredoTorrecerredo, el Pico de los Cabrones y los Picos de Dobresengos. A la izquierda, la collada del Agua. Imagen tomada desde Cabeza Llambria.

Todas las aproximaciones a la base de la montaña son largas, y, aunque las hay bien señalizadas, no conviene menospreciar el riesgo de pérdida, sobre todo cuando la niebla hace acto de presencia.

La ascensión a la cumbre no es sencilla. En una montaña tan imponente, la vía normal va buscando las terrazas y las viras que facilitan la progresión, y, para ello, culebrea por la intimidante pared oriental hasta salir a la minúscula brecha que separa la cima principal de la sur. Luego, viene una arista estrecha y aérea, fácil pero apta solo para personas habituadas al vacío.

CabronesEl Pico de los Cabrones y (detrás) Torrecerredo, vistos desde la cima norte de los Cuetos del Trave.

Valga lo dicho hasta ahora para ilustrar que, en el Pico de los Cabrones y su entorno, no hay lugar para parajes suaves; solo el refugio José Ramón Lueje, ubicado en la depresión septentrional del jou de los Cabrones, pone una cierta nota de amabilidad en un escenario duro y agreste hasta la exacerbación, quintaesencia de la inigualable belleza de la alta montaña de los Picos de Europa (conozca la interesante historia del refugio contada por Alberto Rodríguez Montes: www.refugiojoudeloscabrones/Historia).

desde JultayuEl Pico de los Cabrones desde el Jultayu.

Una idea me daba vueltas en la cabeza desde hacia ya mucho tiempo: desde Caín, subir por Piedra Bellida al jou de los Cabrones, hacer noche aquí, ascender a la cumbre al día siguiente, y regresar por la canal de Dobresengos.

Finales de agosto o principios de septiembre, cuando los días son largos todavía, y la nieve ha retrocedido lo suficiente, parece la época ideal para acometer una empresa de semejante envergadura.

Pico de los CabronesEl Pico de los Cabrones visto desde la Gargantada del hoyo Grande.

Por fin, a principios de septiembre, salgo de Caín (453 m), y, por una senda del Cares atestada, recorro los 3,8 kilómetros que median hasta Culiembro, donde pongo en marcha el GPS y comienzo a contar las distancias (recuerde que, en lo que sigue, debe sumar 3,8 kilómetros para obtener la distancia desde Caín) (véase, para una descripción de esta parte de la ruta del Cares, la excursión a Cabezo Llerosos).

Desde Culiembro (436 m), bajo al Cares y lo cruzo por el Puente Viella (325 m, 0,5 km).

Subo a Pando Culiembro y, por la canal de Piedra Bellida, me encaramo a collado Cerredo (1.485 m, 4 km) (si precisa una descripción detallada del itinerario hasta aquí, vea Cabezo Salines y collado Cerredo).

Cabrones y CerredoSobre las verdes praderas de Amuesa, se yerguen Torrecerredo, el Pico de los Cabrones, los Picos de Dobresengos y los Cuetos del Trave. Fotografía tomada desde el Cuetón.

Tiro durante unos 400 metros por el camino, casi horizontal, que se dirige a la majada de Amuesa, y, cuando la senda comienza a bajar, la abandono para ir ascendiendo con rumbo sureste por la enorme ladera septentrional de los Cuetos del Trave (la subida se ve interrumpida por un ligero descenso al poco de empezar).

Cuetos del TraveVista hacia atrás del itinerario seguido desde collado Cerredo hasta el enlace con el camino al jou de los Cabrones. A la derecha, Cabezo Salines.

En principio, el terreno es una pendiente herbosa por la que se anda bien. Viene luego una zona pedregosa de pequeños hoyos. Finalmente, otra pendiente de hierba enlaza con el camino al jou de los Cabrones (1.710 m, 6,2 km), camino perfectamente señalizado que viene de Amuesa con rumbo suroeste. Hasta aquí se puede llegar también desde Poncebos (véase el itinerario de bajada de la ruta Cabezo Salines y collado Cerredo).

Cuetos del TravePando Culiembro, la canal de Piedra Bellida, collado Cerredo y el primer Cueto del Trave. Fotografía tomada desde Cabeza Llambria.

Unos 300 metros más adelante, la senda gira levemente a la izquierda y abandona la ladera de los Cuetos del Trave (1.830 m, 6,6 km).

A partir de aquí, el terreno se torna laberíntico. El sendero discurre al pie de los Cuetos del Trave, por la cabecera del enorme jou Luengo, buscando los mejores lugares de paso en un enjambre de pequeños hoyos y resaltes. Se superan incluso un par de pasos protegidos con cuerdas fijas, algo que, sin duda, sería de agradecer si la roca se encontrara mojada.

La subida no es continua ni tan dura como la anterior, pero el riesgo de pérdida, sobe todo con niebla, resulta muy alto. En pocos lugares de Picos están más justificadas que aquí la marcas de pintura que jalonan el itinerario. No hay mejor consejo que mantener la atención para no perder tan importante referencia.

jou de los CabronesEl jou de los Cabrones.

En una hora aproximadamente desde que abandoné la ladera de los Cuetos del Trave, alcanzo el refugio y la fuente del jou de los Cabrones (2.025 m, 8,5 km).

collada del AguaLa collada del Agua.

Buscando un balcón desde el que admirar la puesta de sol, asciendo a la collada del Agua (2.141 m, 8,9 km), donde monto el vivac.

A la mañana siguiente, bajo nuevamente al jou de los Cabrones, me aprovisiono de agua en su fuente, y, por un sendero bien marcado, cruzo la doble depresión del jou.

Jou de los cabronesEl jou de los Cabrones y la senda hacia el jou Negro. A la derecha, las Agujas y el Pico de los Cabrones.

Un incómodo y fuerte repecho me lleva hasta el collado que se abre entre el jou de los Cabrones y el jou Negro (2.260 m, 10,7 km), donde abandono la senda más pisada (que prosigue hacia Torrecerredo), y, doblando a la derecha, me interno en la solitaria y salvaje depresión del jou Negro.

Aquí se encuentra el más importante de los heleros de Picos, de él dicen los que saben que, aunque va menguando, cuenta todavía con un volumen de hielo glaciar de unos 200.000 metros cúbicos, con un espesor que supera los diez metros.

Jou NegroEl jou Negro. De izquierda a derecha: la Torre de Labrouche, el Risco de Saint Saud y Torrecerredo.

Las morrenas, el hielo, las enormes paredes, el caos de rocas, el carácter umbrío (negro) de la hondonada, la sensación de soledad y aislamiento... Todo se aúna para sobrecoger el ánimo y minar la moral.

Pico de los CabronesEl jou Negro y el Pico de los Cabrones.

Un simple vistazo a la desmedida pared oriental del Pico de los Cabrones hace que me pregunte qué hago aquí. Sé que es la duda que siempre me asalta cuando estoy a punto de entrar en lo desconocido, de salir de mi círculo de confort.

Claro que saberlo no hace que desaparezca la aprensión. Así que respiro hondo, aligero el peso (me llevo solo la cámara y algo de agua) y por la morrena noroeste me encamino hacia la pared.

morrena del jou negroHelero del jou Negro.

La trepada más sencilla no comienza donde la morrena confluye con la pared (aquí hay una placa metálica), sino algo a la derecha (cuanto más a la derecha, menor es la dificultad técnica pero más descompuesto se encuentra el terreno). Cuando toco la magnífica caliza de la montaña, el altímetro marca 2.250 metros, quedan pues unos 250 metros de desnivel hasta la cima.

Asciendo por buena roca (II) hasta una somera repisa que me lleva hacia la izquierda y desemboca en una estrecha canal, por cuyo borde derecho se sube bien (II+).

Superada la canal, alcanzo una primera terraza terrosa por la que continúo hacia la izquierda. El somero ascenso no tarda en ponerme de nuevo en contacto con los resaltes de la montaña.

segunda terraza del Pico de los cabronesLa segunda terraza y su nevero.

Trepo por ellos dejando una oquedad a la izquierda (II), y salgo a otra terraza terrosa, más ancha que la anterior, donde un nevero suele perdurar incluso todo el verano.

Sé que he de ganar la brecha que separa las dos cimas del pico, y que dicha brecha se encuentra prácticamente en la vertical del nevero. Por desgracia, media entre ambos un muro pulido y vertical. No queda otra que rodearlo por la izquierda, describiendo una amplia curva.

Dejando el nevero a la derecha, tiro pues en esa dirección. Cuando la terraza se extingue, sigo subiendo con el mismo rumbo, ahora por canaletas fáciles, hasta una especie de hombro donde he de girar a la derecha para proseguir por la estrecha repisa (II-) que corre por la parte superior del muro.

Al final de la repisa, salvado ya el muro, me encuentro con la chimenea (III-) que conduce a la brecha. Como suele ocurrir en este tipo de estructuras, en la chimenea existe un cierto riesgo de caída de piedras.

Brecha del Pico de los CabronesLa brecha que separa las dos cimas del pico.

En el lateral derecho de la brecha (2.500 m, 11,6 km), mirando ya ligeramente hacia la vertiente de Dobresengos, se yergue un corto muro casi vertical de unos cuatro o cinco metros. Se trata, desde el punto de vista técnico, del paso más complicado de la ascensión (III). Aunque se destrepa bien, un puente de roca permite protegerlo en el descenso, basta para ello un cordino de unos doce metros.

Viene después un terreno algo más fácil (II) que me deja en la impresionante cresta de la montaña, muy aérea, pero tendida y bastante sencilla si se está acostumbrado a transitar por este tipo de voladeros. Además, en sus tramos más estrechos y expuestos es posible progresar por la derecha o la izquierda del filo, y se encuentran siempre buenas presas de mano.

cresta del Pico de los Cabrones

cresta cabronesDos imágenes de la cresta.

Existe un pequeño resalte nada más empezar que sorteo por la izquierda, y, llegando al final, la arista se empina en un corto tramo que fue el que más me haría sudar en el descenso.

Inmediatamente después, tras salvar una somera brecha, corono la montaña (2.558 m, 11,8 km).

Hoy no hay nadie en la cima y tampoco he encontrado a nadie a lo largo de la ascensión. Quizás tal circunstancia haya contribuido a incrementar la emoción y la sensación de aislamiento que transmite esta fascinante montaña, sin duda, uno de los lugares más extraordinarios que he pisado.

Peña SantaEl Cornión.

DobresengosLos Picos Dobresengos y los Cuetos del Trave, con la collada del Agua entre ellos. El cambio de coloración que se observa en las rocas de la base de la pared de los Picos Dobresengos está relacionado con la Pequeña Edad del Hielo. Entre 1580 y 1850, la temperatura media descendió entre 1 y 2,5 grados, lo que ocasionó un avance de los glaciares. El hielo y la nieve se acumularon al pie de los escarpes, protegiendo a la roca de las agresiones externas e impidiendo su colonización por líquenes. Estas rocas tienen, todavía hoy, un color más claro que aquellas que no fueron cubiertas por el hielo.

jou de los cabronesEl Jou de los Cabrones y la Sierra de Cuera.

TorrecerredoTorrecerredo y la cresta que lo une al Pico de los Cabrones.

Albos y NeverónLos Cuetos del Albo y el Neverón de Urriello.

LlambriónEl grupo del Llambrión.

Regreso por el mismo itinerario al lugar donde había dejado el grueso de mi equipaje (2.230 m, 12,7 km), y, sin más demora, pues me queda un largo camino por delante, emprendo la marcha hacia la canal de Dobresengos.

En el borde septentrional del jou Negro, hago pie en la senda que, desde el jou de los Cabrones, se dirige a Torrecerredo (la misma que había abandonado unas horas antes para subir al pico), y continúo por ella hasta dar vista al jou de Cerredo (2.330 m, 13,4 km).

Desciendo al fondo del jou (2.220 m, 13,9 km), lo que me hace perder algo más de 100 metros de altitud. Una alternativa a este descenso hubiera sido tirar por la collada Bermeja, pero cansado y cargado como iba no me atraía demasiado la idea de bajar por la rampa de Coello (puede verse una descripción de este itinerario en las rutas a la Torre de Coello y Torrecerredo).

TorrecerredoTorrecerredo visto desde Arenizas Alta.

Remontar la áspera cuesta que lleva a Arenizas Alta (2.413 m, 14,6 km) me hizo sudar tinta. Por suerte, en este apartado collado suele perdurar un nevero que permite aprovisionarse de agua y de moral, lo que hace más llevadero el bien señalizado descenso a Arenizas Baja (2.337 m, 15 km).

NaranjoVista del Pico Urriello desde el camino entre las dos Arenizas.

Peña SantaLa Torre de la Celada, la Torre de las Puertas de Moeño y Peña Santa. Fotografía tomada desde las inmediaciones de Arenizas Baja.

Desde Arenizas Baja, se alcanza con rapidez el collado que separa los dos hoyos grandes (2.073 m, 16 km), donde enlazo con el asendereado camino que cruza el hoyo Grande Bajero, traspone la Gargantada del hoyo Grande (1.910 m, 18 km) y emboca la canal de Dobresengos.

Hoyo Grande BajeroEl hoyo Grande Bajero...

Canal de Dobresengosy la canal de Dobresengos, vistos desde la cima del Pico de los Cabrones.

Casi 1.500 metros más abajo, me esperaba la aldea de Caín (puede verse una descripción del itinerario entre Arenizas Baja y Caín en la ruta al Pico Arenizas norte).

Distancia (total) 27,5 kilómetros
Ascensión acumulada 2.840 metros

Mapa de la ruta Track
site stats