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Peña del Sol, peña del Gato y la Verdiana

Entre el valle de Redondos y el valle de Castillería, la peña del Sol luce su atrevida traza cinco kilómetros a poniente del Valdecebollas, del que la separan los notables jalones intermedios de la Verdiana (los Quindios) y la peña de los Redondos.

La Peña del Sol desde la Peña de los RedondosVista de las tres montañas desde la peña de los Redondos.

Al norte de la peña del Sol, se abre el collado de la Verdiana, del que arranca hacia el noroeste el contrafuerte de la peña del Gato y la peña Bermeja, abrupto cordal calizo que viene a decaer sobre el Pisuerga, a las puertas del caserío de San Juan de Redondo.

La Peña del SolLa peña del Águila (izquierda) y la peña del Sol desde la pista de Celada de Roblecedo.

Defendida, en dos de sus cuatro costados, por intimidantes paredones verticales, la ascensión a la peña del Sol resulta insospechadamente fácil desde el collado Morcillero, por su vertiente sureste.

La Peña del Sol desde Peña AbismoLa zona por donde discurre la ruta vista desde Peña Abismo.

En San Juan de Redondo (1.180 m), aparco el coche en la plazoleta con fuente situada junto al puente sobre un Pisuerga que hoy, en pleno deshielo abrileño, baja con furia desatada.

San Juan de RedondoEl Pisuerga a su paso por San Juan de Redondo.

San Juan de RedondoSan Juan de Redondo. En el horizonte, Peña Abismo y Peña Labra.

Nada más pasar el puente, en lugar de seguir por la pista que marcha hacia Celada de Roblecedo, dando un rodeo para separarse de la peña Bermeja, tiro por la senda que atrocha por la base misma de la montaña.

Pena TremayaBuenas vistas de Tremaya y su peña en el inicio de la ruta. A la izquierda de Peña Tremaya, el Cueto y el cueto de Polentinos.

En realidad, pista y sendero van a dar casi al mismo sitio, aquella por la derecha, y este por la izquierda de la vaguada.

Hacia la Peña del SolEl valle que acabo de recorrer. A la derecha, las estribaciones de la peña Bermeja; al fondo, Lampados.

En este tranquilo paseo inicial, dejo a la derecha una chopera y me encaramo a una especie de hombro adosado a la peña Bermeja, en la divisoria de los valles de los ríos Pisuerga y Castillería (1.380 m, 1,9 km). Aquí, la pista, que traspone la divisoria por el paso más bajo del Collado, se aleja definitivamente de mi itinerario.

Desde el hombro se divisan, sin estorbos de por medio, pero todavía a considerable distancia, la peña del Gato y la peña del Sol. Me separa de ellas un incómodo terreno, carente de senderos claros.

Peña del Sol y Peña del GatoDesde el hombro: peña del Gato (izquierda) y peña del Sol separadas por el collado de la Verdiana.

Vista desde el itinerario hacia la Peña del SolEn el hombro, la vista comienza a ensancharse en todas las direcciones.

Con mis objetivos a la vista, continúo faldeando la áspera ladera de la peña Bermeja, sin ganar ni perder mucha altura. Alcanzo así la vaguada del repecho que baja del collado de la Verdiana, una cuesta ganada por el tojal, y hoy cubierta de neveros (1.410 m, 2,8 km).

La remonto sin grandes complicaciones por su vertiente derecha (en el sentido de la marcha), es decir por el lateral sobre el que se elevan las duras paredes de la peña del Sol.

Desde el collado de la Verdiana (1.595, 3,6 km), la cumbre de la peña del Gato se alcanza con facilidad y rapidez (1.629 m, 3,8 km).

Vistas desde la cima de la peña del Gato

De vuelta al collado (1.595 m, 4 km), emprendo la corta travesía que me separa de otro collado, el que se abre entre la peña del Sol y la Verdiana, conocido con el nombre, poco poético, de collado Morcillero (1.617 m, 4,4 km).

Peña del Sol desde Peña del GatoVista, desde la peña del Gato, de la peña del Sol, la Verdiana y los dos collados. En primer plano, la fácil cresta sureste de la peña del Gato.

Durante la travesía, las verticales paredes de la peña del Sol escoltan mis pasos, lo que me hace albergar algunas dudas sobre la accesibilidad de su cima. Sin embargo, al llegar al collado el panorama cambia por completo, y las dudas se disipan: los muros se difuminan reemplazados por una inofensiva ladera, fácil de andar hasta la cumbre (1.708 m, 4,7 km).

Peña del SolLa peña del Sol, con el Carazo y el Curavacas a la izquierda, y el Bistruey a la derecha. Se aprecia la cueva situada cerca de la cima. El ascenso se realiza por la rampa nevada de la izquierda. Fotografía tomada desde la ladera de la Verdiana.

La peña del Sol me depara la grata sorpresa de una curiosa oquedad, muy cercana a la cima y bien visible desde lejos cuando se mira la montaña desde el sureste.

Peña del SolLa cueva de la peña del Sol. A la derecha, el collado de la Verdiana y la peña del Gato. Al fondo, Peña Abismo, Peña Sagra y Peña Labra.

Peña del SolEl Tres Mares desde la cueva.

Peña del SolEl Valdecebollas.

Vistas desde la cima de la peña del Sol

Regreso, luego, al collado Morcillero para remontar la tendida panda herbosa que culmina en el vértice de la Verdiana (1.768 m, 6,2 km), montaña que en el valle de Castillería conocen con el nombre de los Quindios.

Vistas desde la cima de la Verdiana

Para regresar, desde el collado Morcillero me descuelgo hacia el valle de Viarce. Sin caminos a la vista, pues la nieve cubre la ladera, desciendo directamente, cerca siempre de la vaguada, un terreno que, sobre todo al entrar en el hayedo, resulta ser bastante empinado.

Peñas del MoroLas peñas del Moro y Peña Abismo desde el arranque de la pista.

Peñas del MoroLas peñas del Moro.

Poco antes de alcanzar el arroyo de Viarce (1.350 m, 8 km), en el límite entre el bosque y la pradera, doblo a la izquierda para hacer pie en la pista que, tras pasar junto a las peñas del Moro, me lleva a Santa María de Redondo (1.210 m, 10,2 km), distante apenas un kilómetro por carretera de San Juan de Redondo.


Distancia (ida y vuelta) 11,7 kilómetros
Ascensión acumulada 750 metros

Distancia (ida) 6,2 kilómetros
Ascensión acumulada 740 metros

Mapa de la ruta Track
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