Picos de Europa Otras montañas Fauna Flora Gea

La Pica Loto desde los Beyos

El desfiladero de los Beyos (del término asturiano "beyu", que significa paso angosto), labrado por el río Sella entre Cobarcil y Ceneya, es un territorio solitario y salvaje, que marca el límite de los Picos de Europa por el oeste.

Aquí, en el escenario donde antaño forjaron sus vidas los pastores beyuscos, el tiempo ha borrado las antiguas sendas, y la Naturaleza ha vuelto a ser la única dueña de todo. Hoy, las imposibles laderas por donde el Sella labró su inverosímil salida hacia el mar son, si cabe, un poco más duras e inhóspitas, pero, gracias a ello quizás, conservan aún todo el sabor de la emoción.

Vistas de la Pica Loto

Aparcamos el coche cerca del puente Cuerlles (450 m), en el kilómetro 127 del desfiladero de los Beyos, a un kilómetro de Cobarcil, la abandonada fonda de viajeros donde durmió Pedro Pidal en 1918.

riega CorenaLa riega Corena.

Comenzamos a caminar carretera adelante en dirección a Cangas de Onís. A nuestra derecha queda el profundo tajo esculpido por la riega Corena, y, un poco más allá, en la misma mano, se deja ver la vertiginosa canal de Valdetordos, por la que hemos de subir. En su lateral izquierdo se divisa la cueva Ludeyo, por donde pasa la esforzada ruta que gana el collado de Valdetordos.

ValdetordosVista de la canal de Valdetordos desde la carretera.

La DevesaLa Devesa y la cueva Ludeyo.

Iniciar la canal desde abajo nos obligaría a descender hasta el Sella, por lo que es preferible ganar altura por las laderas que caen a su izquierda, para entrar en ella unos 200 metros más arriba.

Proseguimos, pues, por la calzada, cruzamos el puente Pansumina (450 m, 0,3 km) y, unos 150 metros más allá, cogemos el sendero que tira monte arriba por las muy pinas y escarpadas laderas de la Devesa.

Desfiladero de los BeyosEl arranque de la senda.

Nos guía la esbelta aguja que se yergue un poco más arriba. Por terreno incómodo, donde alternan pedreros y vegetación, medio caminando y medio trepando, sin separarnos demasiado de las paredes de la aguja, alcanzamos el collado que la une a la ladera (530 m, 0,7 km).

ValdetordosHacia la primera aguja.

Algo más arriba y a la derecha de donde nos encontramos, en la divisoria de la canal de Valdetordos, se alza otra aguja en cuya pared la hiedra dibuja una llamativa uve. El no muy evidente paso a la canal se encuentra ligeramente por encima del collado superior de esta aguja.

valdetordosSituación aproximada de la senda que se dirige a Valdetordos. Fotografía tomada desde el collado de la primera aguja.

Para llegar hasta él, continuamos ladera arriba. El terreno sigue siendo duro e incómodo, sin sendero definido y salpicado de llambrias y pedreros.

ValdetordosComenzando a subir hacia Valdetordos desde el collado de la primera aguja.

A unos 600 metros de altitud (0,8 km), una trocha en ligero descenso nos lleva hacia la derecha para reanudar la subida por la divisoria de la canal, en la vertical ya de la aguja de la hiedra (es preciso prestar atención porque este sendero, único paso a Valdetordos, puede pasar fácilmente desapercibido).

ValdetordosLas dos agujas que sirven de referencia vistas desde el sendero a la canal de Valdetordos.

Siguiendo la senda, llegamos a una brecha (650 m, 1 km) que conserva los restos de un antiguo cierre. De la brecha arranca una verde rampa, dibujada ya en el lateral occidental de la canal, que conduce a la cueva Ludeyo, visible más arriba.

ValdetordosLa cueva Ludeyo y el collado Valdetordos. Fotografía tomada desde la brecha de la que arranca la traviesa.

ValdetordosEn la traviesa, con la brecha detrás.

ValdetordosLa brecha y la traviesa Ludeyo vistas desde el camino a Jusierra.

Pasada la cueva existen dos posibilidades: seguir por la rampa o bajar a la canal. En los dos casos el antiguo sendero se encuentra muy desdibujado e invadido por la vegetación. Sobre todo en la rampa, donde han crecido con profusión zarzas y avellanos.

Pica LotoItinerario aproximado hasta hacer pie en la canal de Valdetordos. Fotografía tomada desde la Guaricia Niajo.

Bajamos, pues, a la canal (perdiendo apenas 40 metros), donde el sendero parece dividirse. Seguimos por la senda que sube más directamente, y dejamos que nos vaya guiando poco a poco hacia la derecha.

Pica LotoItinerario hasta la cresta de Canto Loto desde la cueva Ludeyo.

La agotadora subida nos va acercando a los pedreros que reposan en la parte superior de la canal, al pie de las laderas de la Pica Loto.

Sin entrar en los pedreros (resbaladizos y de difícil andar), ascendemos junto a ellos aprovechando la pendiente de hierba.

Ahora debemos localizar el sendero que se dirige a la majada Jusierra.

ValdetordosLa majada Valdetordos.

El sendero sale a la altura de la majada Valdetordos, cuyas ruinas, sitas en el centro de la canal, se hallan en el borde superior de una zona más despejada de vegetación, por debajo del collado homónimo, a una altitud de unos 970 metros.

Pica LotoEl collado Valdetordos y la Devesa. Al fondo, la pared del Pico la Plana y dos de los Cuatro Picos. Fotografía tomada desde la Guaricia Niajo.

No es preciso llegar a la majada, que queda bastante a la izquierda de donde nos encontramos, así que seguimos ascendiendo por el lateral derecho de la canal sin alejarnos de los pedreros. La fatigosa pendiente herbosa acaba confluyendo con los pedreros y dando paso al bosque. Detrás de los primeros árboles se encuentra el sendero que buscamos.

El camino hacia Jusierra abandona la canal de Valdetordos (960 m, 1,8 km), y, sin ganar altura, se adentra en la ladera de la Pica Loto.

ValdetordosComenzando a caminar por la senda que se dirige a Jusierra, con el claro de la majada Valdetordos y las paredes de la Devesa a nuestra espalda.

Luego, comienza a subir suavemente, cruzando varias canaletas, para salir a la enorme panda herbosa que desciende de la cresta meridional de la montaña (1.000 m, 2,1 km). Aquí el sendero se pierde. Decidimos tirar directamente panda arriba.

Pica LotoEl camino a Jusierra cruza con facilidad unas pequeñas canales.

La pendiente es larga y muy dura, pero la vegetación no entorpece la progresión. Con paciencia, vamos venciendo la terrible cuesta y salimos a la cresta cimera (1.260 m, 2,7 km).

Pica LotoEl itinerario de subida visto desde Canto Loto.

Desde aquí se divisa, bastante abajo, el bucólico rincón donde estuvo la remota majada Jusierra. También se contempla el vergel del Sajambre más amable, ese al que no llegó la terrible cicatriz de los Beyos.

JusierraLa majada Jusierra.

Comparada con la pendiente por la que acabamos de subir resoplando, la cresta nos parece un dulce paseo.

Pica LotoEn la cresta cimera.

Con la agradable compañía del hayedo que medra a nuestra derecha, no tardamos en coronar Canto Loto (1.440 m, 3,3 km), antecima suroeste de la Pica Loto, y extraordinario mirador de Sajambre y los Beyos. La cumbre principal (1.449 m, 3,3 km), ligeramente más alta, se encuentra a tiro de piedra.

Vistas desde la cima

Luego, proseguimos por el cresterío hasta alcanzar la cima de Peñallava, montaña cuyos espeluznantes abismos hacia la riega Escosal contrastan con la dulce suavidad de los Llagos de Jesús, las verdes praderas por donde discurre una vía de aproximación a estas montañas algo más pacífica.

PeñallavaLlegando a la cumbre de Peñallava, con la Pica Loto y su retorcido cresterío detrás.

PeñallavaPeñallava.

Vistas desde la cima de Peñallava

El regreso más sosegado hubiera consistido en llegar hasta el collado del Aceo para bajar desde allí al camino de Güembres. Sin embargo, desde el puerto del Pontón habíamos visto una sugerente canal, abierta prácticamente en la vertical de la Pica Loto, que parecía alcanzar el citado camino de una forma mucho más directa. Es posible que se trate del argao Cerezaledo, pero no podemos asegurarlo.

pica LotoItinerario seguido para descender hasta el camino de Güembres.

Decidimos probar fortuna. Para ello, desandamos el camino hasta el collado entre la Pica Loto y Peñallava (1.422 m, 4,7 km), y comenzamos a descender por el interior del hayedo hacia la cresta de Canto Loto por la que habíamos subido.

Cerca ya de la cresta (1.370 m, 5,2 km), emprendemos un descenso más decidido por una cómoda canal boscosa.

Pica LotoEn la canal boscosa.

Al salir del bosque (1.290 m, 5,4 km), nos topamos con los resaltes que constituyen el zócalo de la Pica Loto. De ese punto arranca hacia la derecha la canal que estábamos buscando.

Pica LotoLa canal tal y como se ve a la salida del bosque. Al fondo, la Llana de San Pedro.

Se trata de una canal de tierra y matojos de hierba, muy empinada (demasiado, quizás) sobre todo en su mitad superior. Al carecer de resaltes no es un terreno peligroso, pero sí muy incómodo y agotador. El exigente descenso, lento y laborioso, nos obliga a poner los cinco sentidos en cada paso.

Pica Loto

Pica LotoDos imágenes de la canal.

Poco a poco, la pendiente mengua, salimos de la canal, y por un terreno más abierto hacemos pie en el camino de Güembres (980 m, 6 km). Lo seguimos mientras mantiene el rumbo suroeste, y lo abandonamos en el collado el Pando, cuando gira a noreste (760 m, 6,8 km) para dirigirse a la Llana de San Pedro y Ribota.

Pica LotoVista de la Pica Loto desde la Guaricia Niajo.

Tiramos entonces pendiente abajo manteniendo el rumbo suroeste que traíamos. Bajamos campo a través por las praderas de la roza Luisón, con la vista puesta en la despejada pendiente, que, a nuestra derecha y adosada a las paredes de la Pica Loto, cae sobre Cobarcil.

Nos separa de ella un enmarañado bosquecillo casi impenetrable. Continuamos bajando sin entrar en él hasta dar con un sendero que nos permite cruzarlo (680 m, 7,1 km).

Cobarcil

Y ya sin más contratiempos salimos a la carretera muy cerca de Cobarcil, a poco más de un kilómetro del lugar donde iniciamos la ruta.

CobarcilCobarcil. Fotografía tomada desde la Guaricia Niajo.

Este último kilómetro, que hacemos andando tranquilamente por la calzada, nos deja asombrados con la obra del Sella: un tajo estrecho y profundo, jalonado de oscuras pozas y paredes verticales. En innumerables ocasiones habíamos pasado por aquí en coche; pero solo caminando se alcanza a percibir la terrible y desmesurada grandeza del "desfiladero de los pasos angostos".

Distancia (total) 9 kilómetros
Ascensión acumulada 1.150 metros

Mapa de la ruta Track
site stats