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El Pico Jano y el monte Subiedes

Rodeada de montañas, a los pies de los Picos de Europa, discurre la vida de la laboriosa y muy escondida comarca cántabra de la Liébana. Sobre ella se alza, cerrando sus horizontes septentrionales, la irreal escama cabalgante de Ándara, que no es el único, pero sí el más llamativo, elemento del paisaje lebaniego.

PotesPotes, la emprendedora capital de la Liébana.

Ermita de San MiguelLa Liébana es también un importante enclave religioso. Alrededor del monasterio de Santo Toribio, el templo que custodia el Lignum Crucis, varias ermitas, cuya belleza radica en la humildad y la sencillez de su diseño, salpican la ladera norte de la Viorna. En la foto, la ermita de San Miguel.

Forman la Liébana cuatro valles que vienen a confluir en Potes, la colorida y acogedora capital de la comarca:

Valdebaró, el valle del Deva entre Fuente Dé y Potes;

Cillórigo, el labrado por el Deva entre Potes y del desfiladero de la Hermida;

Valdeprado, el valle del Bullón, el río que baja del puerto de Piedrasluengas para unirse al Deva en Ojedo;

Cereceda, cuyo artífice, el río Quiviesa, recoge las aguas del puerto de San Glorio.

Separando los valles de Valdebaró y Cereceda se alzan sierras de espléndidas vistas y suave perfil, uno de cuyos jalones más destacados es el Pico Jano.

El Pico Jano desde el Alto de la TrigueraEl Pico Jano desde el Alto de la Triguera.

Aunque esta atalaya se alcanza con más facilidad desde el valle de Cereceda, nosotros partiremos de la localidad de Los Llanos, en Valdebaró. Conoceremos así el legendario monte Subiedes, trágico escenario donde, en el año 722, los árabes, en su desordenada huida tras ser derrotados en la batalla de Covadonga, tuvieron la mala fortuna de ser sepultados por un gran desprendimiento.

Hoy el monte Subiedes, en sus cotas más bajas, es un magnífico encinar, un claro exponente del singular microclima de estos profundos valles, más propio de latitudes cercanas al Mediterráneo. Como es lógico, al aumentar la altitud, ese microclima se va desvaneciendo, y las encinas dan paso a un frondoso robledal.

En Los Llanos (570 m), pasado el puente sobre el Deva, sale de la misma carretera de Fuente Dé una pista que enfila al sur, y sube rauda en duras y apretadas revueltas.

Tras unirse al camino que, por la derecha, viene de Bárcena (640 m, 0,4 km), la pista va girando, primero, a naciente y, después, al norte, para alcanzar un hombro provisto de un paso canadiense (770 m, 1 km).

Monte SubiedesBifurcación tras el paso canadiense. El camino más cómodo es el de la izquierda.

Aquí, la pista se bifurca. Para alcanzar el Pico Jano, podemos seguir por cualquiera de los dos ramales. Por el de la derecha, el camino es más corto (1,3 kilómetros menos hasta la cima), pero también más duro y difícil de seguir. Nosotros proseguimos por el ramal de la izquierda, un buen camino que, descartando siempre sus derivaciones menos marcadas, nos permitirá llegar a la cumbre disfrutando plácidamente de los variados rincones del monte Subiedes.

Si decidimos tomar el atajo, seguiremos por la pista de la derecha, desechando cualquier desvío menos pisado.

Cuando la pista termine de golpe en medio del bosque (1.040 m, 2,8 km), aprovecharemos alguna traza de senda poco marcada, para ganar, a nuestra derecha, la divisoria de las riegas Canales y Avasallo.

Tras cruzar una valla y dejar de lado un buen camino perpendicular a nuestra trayectoria (1.140 m, 3,3 km), proseguiremos ganando altura por la misma divisoria. El terreno es pino y algo abrupto, obligándonos incluso a usar las manos de vez en cuando.

Finalmente, saldremos a las suaves praderas de la zona alta de la Sierra de Bora, donde conectaremos con el camino normal (1.290 m, 3,9 km), y desde donde no tardaremos en alcanzar la cima (1.446 m, 4,9 km).

Aquí puede verse el mapa y descargarse el track de este itinerario.

Monte SubiedesLa Morra de Lechugales y la Silla de Caballo se yerguen por encima de las encinas del monte Subiedes.

Por de pronto, la pista nos obsequia con un trazado casi horizontal. Luego, dobla al este y comienza de nuevo a ganar altura. Vadea el arroyo del Avasallo (850 m, 2 km) y cruza una pradera rodeada de robles (el Prau Lera).

Prau LeraPrau Lera: el bosque caducifolio empieza a ganarle la partida al encinar.

Pico JanoVista desde las Cumbres de Avenas del Pico Jano y el itinerario de ascensión.

Una subida algo más dura y mantenida nos deja en otra pista (1.000 m, 2,7 km). Continuamos por la izquierda y, enseguida, ganamos un collado donde nuevamente el camino se divide en dos (1.005 m, 2,9 km): el ramal de la izquierda baja al invernal de Brañes, Bodia y Camaleño; el otro (que es el que debemos coger) vira al sur, y, dejando Tramones a la derecha y la Peña de Bora a la izquierda, sale a las despejadas praderas de Bora (1.220 m, 4,3 km), desde donde se divisa ya cerca nuestro objetivo.

Monte Subiedes

Monte SubiedesEn las praderas de Bora.

Para ahorrar algo de tiempo, recortamos la última curva de la pista (1.290 m, 5,1 km), y ganamos la antecima noreste del Jano (1.431 m, 5,9 km), donde, tras rodear con cuidado su sima, que parece no tener fondo, nos detenemos unos instantes para admirar el profundo tajo de la riega de Canales y el despliegue gigantesco de las torres de Ándara sobre los diminutos pueblos de Valdebaró.

Pico JanoLa cumbre del Pico Jano.

Apenas 200 metros más allá, se encuentra la cumbre de la montaña (1.446 m, 6,2 km).

Vistas desde la cima

Distancia (ida y vuelta) 12,4 kilómetros
Ascensión acumulada 890 metros

Distancia (ida) 6,2 kilómetros
Ascensión acumulada 880 metros

Mapa de la ruta Track
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