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Las Cumbres de Avenas

Las Cumbres de Avenas constituyen el peldaño más meridional de Ándara. Su largo cordal, de algo más de tres kilómetros, se despliega entre los invernales de Igüedri y el collado de Cámara, y alcanza su punto culminante en los 1.925 metros de altitud del Pico del Joracón de la Miel.

Vistas de las Cumbres de Avenas

Hacia naciente, las Cumbres de Avenas se derrumban abruptamente sobre las bucólicas praderas de Valdebaró, desde donde no resulta sencillo alcanzarlas, salvo por sus dos extremos antes mencionados.

En cambio, hacia poniente, sus laderas descienden con relativa suavidad hacia los extensos pastizales de los puertos de Áliva, desde donde, casi por cualquier sitio, se puede acometer su ascensión sin que surjan en ningún momento dificultades reseñables. Solo habrá que extremar las precauciones en el recorrido de su larga cresta, habida cuenta del tremendo abismo que cae hacia Valdebaró.

Desde Espinama (870 m), por la ancha y cómoda pista que sube a Áliva por el valle del Nevandi, alcanzamos los invernales de Igüedri (1.270 m, 2,8 km) y las Portillas del Boquejón (1.340 m, 3,3 km), donde el camino suaviza su subida y prosigue por la margen izquierda del río, entre las estribaciones de Cueto Redondo (izquierda) y las Cumbres de Avenas (derecha).

Las Portillas del BoquejónLa puerta de entrada a Áliva desde Espinama.

Dejamos atrás la fuente Covarance (1.360 m, 3,8 km), la fuente de los Asturianos (1.380 m, 4 km) y la desviación a Pembes y Mogrovejo (1.390 m, 4,1 km).

Fuente CovaranceFuente Covarance.

Cueto Redondo y CampojitoCueto Redondo y Campojito.

A nuestra izquierda, en el piedemonte de Cueto Redondo, hacia cuya cima sube la Cuesta del Queso, se divisan las casetas de las Llavias y las Majadas de Espinama. Nos encontramos ya en las dulces praderas de Campojito, acompañados por un nutrido rebaño de ovejas y una pandilla de bravucones mastines ladradores.

Cumbres de AvenasLa larga cuesta que media entre la pista y la cima de las Cumbres de Avenas.

Antes de entrar en Campomenor, dejamos la pista (1.470 m, 5,1 km) y comenzamos a subir por la herbosa, larga y monótona panda occidental de las Cumbres de Avenas.

Las Cumbres de Avenas desde la Cuesta del QuesoVista de las Cumbres de Avenas desde la Cuesta del Queso. La subida se realizó por la loma que desciende de las inmediaciones del Pico del Joracón de la Miel.

Sin más requisitos que cierta resistencia física y una buena dosis de paciencia, negociamos los 450 metros de desnivel, y coronamos el Pico del Joracón de la Miel (1.925 m, 6,7 km), punto culminante de las Cumbres de Avenas y magnífico mirador de Valdebaró y los puertos de Áliva.

Desde aquí, con todo el complejo morrénico de Áliva a la vista, no resulta difícil imaginar el recorrido de los glaciares cuaternarios. Los Cuetos de Juan Toribio dividieron el hielo en dos lenguas: una bajaba por las Salgardas hacia el valle del Nevandi, la otra lo hacia a lo largo del valle del Duje. Esta última ha dejado, como espectacular testigo de su existencia, su morrena lateral derecha, la Llomba del Toro, la morrena más larga de toda la cordillera cantábrica.

Áliva desde el Pico del Joracón de la MielÁliva desde el Pico del Joracón de la Miel.

Entre las morrenas de ambos glaciares, quedó un espacio cerrado, donde llegaron a formarse dos lagunas que terminaron colmatándose. Así se originaron las llanuras de Campomayor y Campomenor. En la pequeña elevación que las separa se construyó la ermita de Nuestra Señora de las Nieves.

Pese a los terribles desventíos que se abisman hacia el puerto de Pembes, recorrer la larga cresta de Avenas resulta casi siempre una actividad tranquila y gratificante. Así pues, proseguimos por la cuerda con rumbo noreste para alcanzar el Pico de la Canal Arenosa (1.889 m, 7,3 km), desde el que bajamos al collado de la canal homónima (1.804 m, 7,6 km).

Ándara desde el Pico del Joracón de la MielVista de la cresta de las Cumbres de Avenas desde el Pico del Joracón de la Miel.

Remontando, después, su ladera suroeste, hacemos pie en el Pico del Corvo (1.885 m, 7,9 km), a partir del cual el cordal se torna más escarpado; y las caídas hacia Valdebaró, aún más espeluznantes. Pero lo cierto es que, con el debido cuidado, se recorre sin grandes sobresaltos.

Cumbres de AvenasVadebaró enmarcado por una de las numerosas anfractuosidades de la cresta.

Cumbres de AvenasVista hacia atrás desde el Pico del Corvo.

Cumbres de AvenasVista hacia atrás desde el último tramo de la cresta.

Estos últimos metros de la cresta cimera nos obsequian con inmejorables vistas de la muy salvaje y agotadora canal de Lechugales.

La canal de LechugalesVista, desde el final de la cresta, de la canal de Lechugales y las terribles caídas hacia las Traviesas de Somajía de los Picos de Cámara, el Pico Pozán y el Prao Cortés.

Concluida la cresta, bajamos por una cómoda ladera al collado de Cámara (1.698 m, 8,7 km), desde donde, si tiráramos hacia la derecha (este) llegaríamos a Tanarrio.

Campomenor y Peña ViejaCampomenor y la ermita de Nuestra Señora de las Nieves.

Cumbres de AvenasLas Cumbres de Avenas desde la fuente de Campomenor.

Nosotros bajamos hacia la otra mano, y, siguiendo trazas de sendas dibujadas en las aquí muy abundantes gonfolitas, nos acercamos al abrevadero de Campomenor (1.480 m, 9,8 km), desde donde alcanzamos la pista que nos devolverá a Espinama (1.470 m, 10,2 km) a medio kilómetro escaso de donde la abandonamos a la ida.

Vistas desde la cima

Distancia (ida y vuelta) 15,6 kilómetros
Ascensión acumulada 1.200 metros

Mapa de la ruta Track
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